viernes, 18 de septiembre de 2015

VALORES de CALIDAD. LA LEALTAD

¡Hola!

¿Qué significa ser leal? Aparte de ser sincero y honrado, significa ser fiel.

En la vida real, cuando uno es fiel a una persona, la primera cosa que hace es, no engañarla. 
Y cuando uno es fiel a una cosa, es porque tenemos  la sensación de que esa cosa es buena para nosotros. Por eso somos fieles a una marca determinada de un producto que nos encanta, fieles a un olor, a un perfume, a unas costumbres, etc. porque aunque haya muchas cosas que nos apetece cambiar, hay muchas otras con las que nos apetece quedarnos.

La lealtad es un valor humano muy importante. Todos estamos rodeados de tentaciones varias, diferentes, atractivas, sugerentes, deseables, irresistibles. Muchas veces  caemos en ellas y como disculpa fácil decimos que uf! lo siento, somos humanos. Me comí ese helado sabiendo que es una bomba de relojería para mi diabetes; compré ese modelito sabiendo que dejé temblando mi cuenta bancaria; me hablaron mal de ese o aquel y yo tambien lo puse a caldo, etc,etc.

Ser leal es también estar al lado de, no cambiar de bando, no variar criterios según sople el viento. Una persona leal es una roca firmemente anclada a lo que ha decidido proteger, cuidar, valorar y querer.

Las empresas valoran mucho la lealtad de sus empleados. Pero, ¿los empleados son conscientes de eso? En muchos casos no. Pero yo creo que es porque desconocen en qué consiste ser leal a una empresa.

Los españoles somos dados a quejarnos de casi todo y casi siempre estamos enfadados con nuestra empresa o le sacamos defectos un día sí y otro también y nos sentimos muy inteligentes si lo hacemos. Pues tengo que decirles que no es inteligente quejarse sin ton ni son.
Tengo que decirles que lo inteligente es ser leal a la empresa. Cuando uno está trabajando para o en  una empresa se debe a ella. Uno debe serle fiel. Y ¿qué significa eso? Muy sencillo. Hay que respetarla mediante nuestro comportamiento honrado en todas las circunstancias. Por poner algunos ejemplos:
·        La información interna de la empresa, debe permanecer en la empresa. No podemos ser corre ve y dile de información privada, a veces vital para la subsistencia de la empresa. 
·        Las pertenencias de la empresa son del dueño de la empresa, no nuestras y debemos hacer buen uso de ellas, sin derrocharlas, estropearlas o sacarlas al exterior.
·        Nuestro deber es hacer buena publicidad de la empresa en la que estemos trabajando. El hablar mal de ella, aunque lo que digamos sea cierto, fuera de sus paredes solo habla mal de nosotros mismos. Nos hace ser personas mezquinas, indignas de confianza, porque nuestro interlocutor puede pensar, si habla mal de ésta hoy, mañana hablará igual de mal de la mía.
·        Nuestro deber es cuidar los recursos que la empresa tiene. Velar porque no se derrochen (agua, luz, materiales) Tener mimo con las máquinas que nos dejan a nuestro uso y cuidado.
·        Conocer su filosofía y mientras se trabaje en ella desarrollarla, seguirla, potenciarla y en la medida de nuestras posibilidades mejorarla.

    ¿No hacemos todo eso cuando somos fieles a algo o a alguien?
 Pues la misma fidelidad se merece la empresa. Casi es nuestra segunda casa. Hemos de cuidarla igual. 
No caigamos en la dejadez: si algo está sucio, limpiémoslo, sin esperar que venga alguien con el mocho detrás. Si algo no funciona avisemos a quien sea para evitar un deterioro mayor, si vemos que alguien la maltrata, llamémosle la atención, si oímos que alguien habla mal de ella, recordémosle que le da para vivir, etc. Siempre podemos ser buena gente. Siempre podemos ser mejores. Siempre podemos ser leales. Fieles.

   Si la empresa sabe lo que debe hacer, tarde o temprano nos pedirá nuestra opinión y debemos ser sinceros, decir lo que pensamos. Lo que pensamos que está bien y lo que pensamos que está mal, pero siempre desde un espíritu constructivo. Solo así dormiremos tranquilos. Aportaremos, ayudaremos a que sea mejor y con ella puede mejorar nuestra vida. Sus beneficios serán los nuestros, porque si la empresa continúa nosotros puede que también continuemos en ella.
Y si nuestras opiniones no son oídas, no importa, nuestro comportamiento debe ser igualmente honrado y leal mientras estemos allí. Y sobre todo e incluso cuando ya no estemos allí.
    
En próximas entradas trataremos más a fondo esas lealtades...
















viernes, 11 de septiembre de 2015

VALORES de CALIDAD: LA HONESTIDAD

¡Hola!

Hablemos de otro importante valor: la honestidad.
¿Qué significa ser honesto?
Significa ser decente. Ser honrado. Ser íntegro. Respetar y cumplir las normas morales.
¿Qué es una norma moral? En lenguaje clarito: portarnos bien.

La honestidad es ese valor que nos diferencia de las personas cuya conducta nos parece inapropiada. Es un valor de acatamiento voluntario, pero el no tenerla, produce rechazo en la sociedad que nos rodea. Está relacionada con la ética. Con esos principios que rigen el bien y el mal.

¿Les parece honesto robar? Pues no hay empleado que no robe a su empresa. Los hay que roban dinero (hasta que los cogen claro), los que se quedan con las propinas de otros, las cosas de otros (sus propios compañeros) y hasta los halagos de otros (haciéndolos propios). Los hay que se llevan a sus casas material de su trabajo, desde un simple clip, hasta el papel higiénico. Los hay que cada error que cometen le echan la culpa a alguien (normalmente algún compañero o jefe). Los hay que se aprovechan de situaciones porque el jefe es rico y no le viene de esto o aquello. Y los hay que sobre todo roban tiempo. Aprovechan para escaquearse todo lo que pueden durante su jornada de trabajo o para hacer otras cosas que nada tienen que ver con su trabajo durante el tiempo de trabajo.  ¿Les suena de algo esto que digo?

¿Les parece honesto robar? Pues tampoco abunda la honestidad entre los jefes. No hablan claro. Prometen cosas que luego no cumplen. Engañan con las condiciones de trabajo y con el sueldo estipulado. No respetan los descansos de sus empleados, ni miran por su bienestar. Defraudan con su comportamiento. ¿Les suena esto que les digo?

En la atención al cliente ser honesto es muy importante. 
Al cliente no le interesa tu buen o mal clima de trabajo y no debes abrumarle con historias desagradables. Ni con mentiras. Ni con excusas baratas. El cliente no debe pagar el que haya poco personal en la empresa, porque honestamente se necesita  más gente pero… El cliente no debe sufrir la explicación de que el error lo cometió otro que no eres tú. El cliente debe saber lo que debe saber y nada más. No inventes. Es más fácil que el cliente entienda la verdad que cualquier historia rocambolesca que se os ocurra contar. Porque sois honestos y le decís la verdad. Sois decentes y no le engañáis y por supuesto no le robáis.

Señores empresarios sean honestos con los empleados. Al que no rinde lo suficiente, díganselo, adviértanle de su comportamiento e intenten que mejore. No los traten como si no existieran porque a la larga les perjudicará. No escatimen tiempo para ellos. Lo necesitan como personas. 
Sea un empresario honesto con sus clientes. Si su precio es elevado seguro que tiene sus razones, explíqueselas al cliente y éste las entenderá. No le engañe porque tarde o temprano se dará cuenta y se irá a la competencia.

No escatimen unos y otros tiempo,  en palabras o en obras cuando se trate de ser honesto con un cliente. Será una victoria futura. Personal y/o colectiva.

La honestidad abarca una postura y actuación frente a situaciones intolerables. Si  no pueden evitarse, deben denunciarse.  Con una persona que empiece es suficiente.  Así pueden cambiarse las cosas. Así se mejora. Y en la atención al cliente, la mejora trae consigo más beneficio y más beneficio significa trabajo.

No lo olviden, empresarios y trabajadores traten de ser lo más honestos posible. 
Gracias por la lectura.

                     La honestidad es un regalo muy caro, no lo esperes de gente barata





jueves, 3 de septiembre de 2015

Valores de Calidad: LA PUNTUALIDAD

¡Hola!

Creo que la puntualidad es un valor. Un valor muy importante.
Ser puntual te define mucho como persona. 
Es una virtud que solo te aporta bienestar.

Ser puntual significa que llegas a tiempo a los sitios. Que eres una persona respetuosa con el tiempo de los demás. Que les valoras porque estás allí con ellos cuando debías estar. Porque no les defraudas, no les desesperas, porque no te demoras, no les haces pasar un mal rato de nervios y agobio. 
Significa que eres de fiar, porque cuando les dices allí o a esa hora estaré, estarás. Y cuando no estés se preocuparán de veras por ti porque tu eres el que siempre llega puntual.
Ser puntual es ser educado. Demuestra buena educación y buenos modales.

Pero ¿qué significa ser puntual de cara al cliente?
Significa muchas cosas.

Significa:
  • Que abres la tienda, el comercio, la ventanilla, el taller, el bar, tu negocio, etc.  a la hora que marca el horario. No cinco minutos más tarde, ni diez, ni media hora.

¿Han ido alguna vez a algún lugar confiando en hacer ese recado antes de ir a trabajar porque saben que está abierto y se han encontrado con la puerta en las narices, no han podido hacer el recado y casi llegan tarde a trabajar?
¿Cómo se han sentido? Yo me he sentido fatal, como cliente estafada. ¿Y ustedes? Han jugado con su valioso tiempo ( y dinero si cogieron el autobús, el tren, el tranvía o su coche)  ¿Están contentos? ¿Van a perdonárselo y volverán de nuevo por allí?

Significa:

  • Que cuando te prometen que tu pedido estará listo en tal día a tal hora, estará listo. Y bien listo. Nada de que mire usted, el comercial no ha venido, el del almacén está enfermo o todavía estamos esperando. ¿Cómo qué no está? Después que me desplazo hasta aquí porque ustedes dijeron…  ¿Esto no les suena? ¿Es  agradable esta situación? ¿Se sienten bien tratados como clientes? ¿Van a perdonárselo y volverán por allí?


¿Quieren que siga poniendo ejemplos? No. Seguro que ustedes podrían añadir muchísimos más.

En la atención al cliente ser puntual es fundamental. Las personas que atienden deben esperar. Los que van a ser atendidos nunca.

En la atención al cliente puede ocurrir que no siempre se pueda ser puntual. Miles de factores pueden impedir que se dé un servicio a tiempo o en el tiempo que calculamos que pueda estar listo. Bien. No pasa nada. Nada es perfecto y todo es susceptible de tener un pequeño margen de error, pero… ojo con el error y ojo con el margen…hay que AVISAR al cliente. Llamar, escribir un mail, decirle con tiempo suficiente y por los medios que sean que lo que él desea NO estará  en el tiempo que dijimos. 
Luego hay que DISCULPARSE sinceramente por ello. 
Después  hay que INFORMARLE bien de cuando será la próxima entrega y por último ofrecerle un DETALLE para que olvide definitivamente el incidente y siga confiando en nuestra empresa, negocio o lo que sea.

Señores empresarios, no hagan esperar a sus clientes. Créanme. No es bueno. Ni para ellos ni para su negocio. Procuren hacer bien su trabajo. Sean puntuales.
Señores empleados, no hagan esperar a los clientes. No es bueno. Ni para ellos ni para ustedes.
Procuren hacer bien su trabajo. Sean puntuales.


Traten de ser personas de Calidad teniendo uno de los valores  de calidad : la PUNTUALIDAD.

Gracias por tenerlo en cuenta, hasta el próximo jueves en que hablaré de otro de los valores de las personas de Calidad: la honestidad.

jueves, 27 de agosto de 2015

VALORES de CALIDAD


¡Hola!

En la entrada de la semana pasada les comenté lo que para mi era ser una persona de calidad. Y si se acuerdan, quería decir que para ser una persona de calidad se necesita tener VALORES.

Hablemos de valores.
Piensen, ¿Se nace con ellos?
No.

No se nace con nada. Se nace y punto.

Los valores se adquieren. Se aprenden. Los hacemos nuestros desde el mismo instante que queremos tenerlos. Son opcionales. Porque aunque no los tengamos los podemos aprender, desarrollar y perfeccionar. No echemos la culpa a nadie de no tenerlos, porque están ahí para cuando los queramos coger.

¿Por cuáles optamos?

Por el que mejor se adapte a nosotros, por aquel que nos defina, que nos conquiste. Con el que nos sintamos mejor. Son libres y no cuestan dinero. Podemos escoger el/los que queramos.
Podemos tener uno solo, firme, arraigado, sólido o muchos, de forma menos consistente, pero igualmente importante.
Debemos tenerlos.
Si no los tenemos hemos de aprender de quienes los tienen, porque los valores son un bien que se debe poseer y repito, son GRATIS.

Como les dije la semana pasada, valores como el respeto, la honestidad, la prudencia, la paciencia, la simpatía, etc. son en la vida y para las personas muy importantes. 
Para los clientes, son vitales. 
Todas las personas que están atendiendo a un cliente, bien de frente, bien en la retaguardia, deberían poseer o al menos desarrollar muchos de estos valores con un plus de perfeccionamiento porque hay que cuidar al cliente al máximo.
Y hay que aprender las técnicas, las formas de hacer el trabajo bien para poner en alza nuestra virtud como personas de calidad. Para que ser personas de calidad no sea una etiqueta, sino un  valor añadido en nuestra vida laboral y en la privada.

¿No se puede aprender a respetar?
¿No se puede aprender a ser honestos?
¿No podemos aprender a ser prudentes, amables, pacientes o simpáticos?
No me digan que no. Querer es poder y todo es posible.

En sucesivas entradas comentaremos de forma detallada cómo los valores influyen en la atención al cliente. Empezaré por la puntualidad. ¿Qué les parece?













jueves, 20 de agosto de 2015

PERSONAS de CALIDAD

¡Hola!

¿Qué significa ser una persona de calidad? ¿No les parece una buena pregunta? 
Cuando hablo de personas de calidad, no puedo separar el mundo personal del profesional. 
Creo que una persona de calidad será un profesional de calidad, porque los buenos valores en una persona, si los posee, se verán de alguna forma reflejados en su labor diaria, en su trabajo, en el mundo que la rodea. Vuelvo, como ven, al binomio calidad y calidez.

Para mí una PERSONA de CALIDAD es aquella que procura tener una buena mezcla de todo esto: respeto, educación, espíritu de sacrificio, espíritu de servicio, bondad, amabilidad, responsabilidad, dulzura, paciencia, compromiso, lealtad, cariño,  etc. y ahora añádanle el querer hacer las cosas bien en el trabajo, ser honestos, trabajadores, amables, dispuestos, atentos y sonrientes. ¿Les parece exagerado? Creo que con un poquito de todo esto se consigue ser una buena persona y un buen profesional. Solo hemos de querer ser un poco mejores.

Hay a quien le sobra la simpatía, pero anda escaso de modales. Hay a quien le sobra la educación, pero le falta alegría. Hay a quien le sobra la paciencia, pero nunca se compromete. Hay a quien le sobra dulzura, pero su capacidad de sacrifico es baja, etc. etc. Claro! No somos perfectos y no reunimos todas esas cualidades al 100%. No pasa nada. Pero existe una cosa que se llama ESPÍRITU de MEJORA. Y ninguno de nosotros está exento de no hacer uso de él.

Empecemos por diseccionar la palabra.

ESPÍRITU: es el alma. Si. Eso que está dentro de todos nosotros y ninguno sabe dónde. No sabemos en qué parte del cuerpo la tenemos, pero todos la poseemos. Es una substancia incorpórea. Pero creo que sin ella no seríamos humanos. 
Bien. Esta alma nuestra, vamos a convertirla en ánimo, en vigor, en deseo… y así QUEREMOS hacer algo. Y estas ganas de hacer algo si provienen del espíritu, del alma, no pueden ser malas. Han de ser buenas por fuerza. Así que ya contamos con la BUENA DISPOSICIÓN.

MEJORA: Aumento, adelanto, perfeccionamiento. AUMENTO, acreciento algo que ya tengo. Si lo tengo en pequeñas dosis puedo aumentarlo. ADELANTO, avanzo en alguna cosa, voy a ir por delante, progreso. PERFECCIONAMIENTO, completar algo de forma excelente.

Si las unimos, obtendremos que el ESPÍRITU de MEJORA debe ser el MOTOR, no solo para nuestras vidas personales, sino para nuestros éxitos profesionales. Si contamos con esas ganas, con esa disposición, con ese afán de perfección iremos ganando etapas, ganando valor como profesionales y mejorando infinitamente  seres humanos.

¿He dicho infinitamente? Pues he dicho bien, porque el espíritu de mejora, no puede acabarse nunca, debe llegar al infinito. ¿Y saben ustedes dónde está ese lugar?

Intentemos ser personas de calidad. Pero no nos quedemos en el intento. Hay que esforzarse, luchar, formarse, ser humildes y pensar que nos queda mucho por aprender y que podemos aprender de muchas formas y de muchas personas. Que por nosotros no se rompa la rueda de la calidad. Que no seamos ese eslabón deformado en la cadena.

 ¿La rueda de la calidad? Tranquilos, ese  es otro tema que trataré en una próxima entrada.

Gracias personas de Calidad por leerme.





jueves, 13 de agosto de 2015

LA SONRISA en la Atención al Cliente (IV)

¡Hola!

Siguiendo con nuestras reflexiones sobre por qué no sonríen los empleados, podríamos ver la situación desde otros puntos de vista. Por ejemplo: Cuándo se les contrata, ¿alguien se toma la molestia de explicar, informar, enseñar, demostrar y exigir al nuevo empleado que SONREÍR forma parte de su trabajo?

Por experiencia personal he sido contratada en varias empresas y en ninguna, se lo aseguro, en ninguna me han pedido y mucho menos exigido que sonriera. Y casi todas eran trabajo de cara al público. ¿Pueden entenderlo? 
La simpatía, como en la mili la valentía, se presupone. Pues no presupongan tanto porque esta máxima no se cumple. En muchísimos casos.

Vamos a INVERTIR. 

Para empezar, señor empresario,  ¿porqué no invierte un poquito más de TIEMPO en contratar personas que se ajusten lo más posible al puesto de trabajo que quiere cubrir? Si va a ponerlo detrás de un mostrador, deberá cerciorarse qué un mínimo de espíritu de servicio tiene. Si cuenta con ese mínimo ya puede enseñarle el protocolo de atención al cliente. Ah! ¿No dispone de protocolo? Siguiente punto en la inversión. Invierta un poquito de TIEMPO en describir por escrito cómo quiere que sus clientes sean tratados.

¿Ya le enseñó el protocolo? Bien, ahora invierta otro poquito de TIEMPO en formar al nuevo empleado en ese protocolo.

Y ahora invierta un poquito más en controlar que el empleado está poniendo en práctica lo que usted ha dicho que tenía que hacer. CONTROLE. No deje en manos de otros una labor tan importante. No se fíe. Es su negocio, su empresa. Están en juego muchos de sus beneficios. No lo olvide. Y siga mirando si todo va bien. EVALÚE los resultados. PREMIE a esos empleados que sí se lo tomaron en serio. FORME un poco más a quien se ha despistado y DECIDA qué hacer con los que en absoluto siguen sus directrices. No hablo de despedirlos, sino que tal vez pueda ubicarlos en algún otro departamento o área de su empresa donde puedan desarrollar su potencial, que seguro que lo tienen (su deber es descubrirlo)  y tal vez no delante del cliente, pero tal vez detrás, son unos magníficos colaboradores.

Si descuida su negocio, le pasará como los ratones cuando se despista el gato, que se comen el queso. Unos empleados desmotivados pueden acabar con su negocio, si usted no pone remedio.

Procure ACTUALIZAR protocolos. La monotonía mata el ingenio y se pierde frescura. Sea original e incluso osado y divertido. Reúnase con ellos y pídales opinión. Hágales sentir importantes. Respételos y le respetarán y cuando su empresa pase por dificultades se asombrará de la respuesta de sus empleados.

A los empleados que están en la atención al cliente también quiero que piensen en el RESPETO. (Si, otra vez la palabrita). El respeto por quien les contrató y que esperaba de ustedes lo mejor de sí mismos. El respeto por las condiciones pactadas (por eso se pactan antes). El respeto por el lugar de trabajo al que van y su entorno. El respeto que deben a sus superiores y  a sus compañeros. El respeto a los clientes que no tienen la culpa de nada de lo que a ustedes les ocurre. Y sobre todo y más importante: el respeto a sí mismos. Demuestren que clase de persona son. Honestos, trabajadores, responsables y si están frente al cliente: amables, dispuestos, atentos y sonrientes. Sean PERSONAS de CALIDAD.

El cliente debe llevarse la impresión de que TODOS los que están a su alrededor, están para ATENDERLE a él. Volcados en que ÉL se sienta especial. Interesados en venderle lo que sea, si, pero convenciéndolo de forma agradable y cálida que si lo compra saldrá ganando por sus muchas ventajas. Que si está en su “negocio” se le agradece infinito que lo haya escogido frente a otros y se cumple con todos los protocolos que la empresa ha enseñado para que ningún cliente se vaya insatisfecho.

¿Ya empezó a redactar el protocolo?

¿Qué debe poner en la primera línea? :

“SONREÍR es su trabajo”.



jueves, 6 de agosto de 2015

LA SONRISA en la Atención al cliente (III)

¡Hola!

¿Por qué los empleados no visten una sincera sonrisa? 
Yo me lo he preguntado muchas veces. Y son muchas las respuestas. Supongo que tantas como empleados, porque cada uno NO SONRÍE por un motivo distinto. El suyo, personal e intransferible.

A esa pregunta podemos responder con generalidades: porque trabajan muchas horas, porque les pagan poco, porque no les valoran, porque se esfuerzan y  no les dan ni las gracias, etc. En muchos casos es por eso. Si. Lo que dice la mayoría es casi siempre verdad. Pero ¿La mayoría trabaja para usted? ¿En su negocio? ¿Cuántos empleados tiene usted? ¿Se ha parado a pensar porqué no sonríen?
¿Cree usted qué si les preguntara a cada uno de ellos porqué no sonríe, le contestarían qué porque se sienten mal pagados, explotados, ninguneados o invisibles? Algunos de sus empleados le contestarán eso, pero muchos otros no. Si LOGRA que le digan la verdad, obtendrá respuestas que le sorprenderán. ¿Por qué esa manía de no escuchar a sus empleados? ¿Por qué no les pregunta?
Se lo diré. Porque el primero en NO VALORARLOS es usted. Y ellos en contrapartida no le valoran a usted y no le responderán con verdades, sino con medias verdades y cuando usted se de la vuelta le pondrán a caer de un burro. A su empresa y a usted. Sí, señor, o señora.

Es cuestión de CONFIANZA. De confianza mutua. De RESPETO (otra vez la palabrita). Es cuestión de SENSATEZ.

Hay muchos empleados que no valoran el esfuerzo que hace un empresario para sacar un negocio adelante. No tienen claro que el empresario CREA empresas. CREA riqueza. CREA empleo. ARRIESGA su dinero, su patrimonio. NO DUERME muchas noches pensando en cómo seguir adelante. Se rodea de expertos que le ayuden a MEJORAR su negocio, a ahorrar costes, a obtener beneficio. Y muchas de estas cosas, el empleado no es consciente de ellas. Y cree que porque alguien tenga una empresa ya es rico y solo tiene obligaciones para con sus empleados. ¿Y sabe por qué no es consciente de ellas?  Porque NADIE, NUNCA se las ha explicado bien. Porque tal vez no tenga claro que la finalidad de un negocio es dar beneficios. Es simple, pero tal vez no lo sepan.

¿Cuántos de nosotros en el colegio hemos sido formados en el respeto a nuestros padres? ¿A nuestros mayores? ¿A nuestro entorno? ¿A nuestras empresas?
¿En alguna clase de su colegio, alguien les habló alguna vez del respeto en general?

En España somos un país de LISTOS. Todo lo sabemos mejor que nadie. Los empleados sabemos mejor que nadie lo que es bueno y mejor para nuestra empresa (¿Qué puñetas nos tiene que decir el jefe?). Los jefes sabemos absolutamente todo lo necesario para llevar nuestro negocio (¿Qué puñetas ha de decir nuestro empleado?) Y así vamos alimentando lo que yo llamo la CULTURA de la DESTRUCCIÓN. Siempre todo es un asco, todo es una mierda, y finalmente todo me importa un carajo. Si el jefe no está, ¿he de cuidar yo esto? Si un cliente se queja, ¿he de ser yo el culpable?, total para lo que me pagan…
¿Les suena todo esto?

Si los empresarios son los que crean trabajo ¿Por qué no se les valora lo suficiente? 
Si lo empleados son los productores de ese trabajo, ¿Por qué no se les valora lo suficiente?

Yo les contesto:  Porque NO se CUIDAN MUTUAMENTE.

Y, ¿quién empieza a cuidar a quién?

Da igual quien empiece pero hay que empezar.

Para servir o atender al prójimo se necesita vocación. No hay mejor profesional que el que siente verdadera vocación por su trabajo. Si esto fuera así, muchísimos trabajadores dejarían de quejarse de sus jefes, de sus salarios, de sus lugares de trabajo, de lo mucho que ellos hacen por la empresa y lo poco que sus jefes lo agradecen, de que no es su departamento el que falla, de que no son ellos los que se han equivocado, de que son sus compañeros los que cometen errores, y todas las demás quejas y excusas que ustedes quieran y que habrán no tal vez dicho, pero seguramente si oído en más de una ocasión.
Los jefes verían que desempeñan bien la  labor. Que le ponen ganas y entusiasmo y ellos también pensarían que merece la pena invertir en el local, en la materia prima, en el detalle, en el cliente y en el trabajador. O tal vez no, pero el empleado sabría que hace bien el trabajo y no hay nada como el trabajo bien hecho. Porque además independientemente del jefe que toque, podrían  desarrollar ese buen trabajo en cualquier otro sitio, hasta dar con ese jefe que reconozca la valía real de un buen empleado. 
Y ese día empleador y empleado serán felices. El jefe habrá conseguido dormir mejor y el empleado se sentirá bien y no echará por tierra todo lo que tenga que ver con su empresa y/o lugar de trabajo sino que lucirá esa sonrisa que es tan necesaria para él y los que le rodean sean compañeros, jefes o clientes.

Si nosotros no cambiamos, el mundo no cambia.

¿Podemos llegar a entendernos?

Déjenme decirles a ambos empleadores y empleados que existe un camino para llegar a ese entendimiento, a esa escucha productiva, a ese cuidado mutuo. ¿Saben cuál es ese camino?

La FORMACIÓN. Hay que saber ser buen empleado y hay que saber ser buen jefe. Y como  nadie nace sabiendo… hay que aprender. 



Ayúdense mutuamente a SONREÍR. ¡Ay, esa sonrisa…!


Allá ustedes si echan en saco roto lo que les digo.