jueves, 15 de octubre de 2015

VALORES de CALIDAD. LA AMABILIDAD II

!Hola¡

En la entrada de la semana pasada traté de forma sencilla la primera acción que se debe llevar a cabo para poner en práctica la amabilidad. Esta acción era SALUDAR.

La segunda acción que la amabilidad trae consigo es HABLAR BIEN. 
Cuando digo hablar bien no me refiero a usar palabras rimbombantes, expresiones difíciles o un lenguaje exquisito. No, en absoluto.  Me refiero a dirigirnos los unos a los otros con expresiones amables, con buenas formas, de buenos modos y con respeto. A una pregunta hecha con buen tono, contestaremos mucho más amablemente que si nos la hacen de forma seca, cortante, malhumorada, fría o irrespetuosamente.

¿Por qué nos olvidamos frecuentemente del POR FAVOR y del GRACIAS?

No es lo mismo decir: “Tráeme un folio” que “¿me puedes traer un folio, por favor?”.  Y decir gracias cuando te lo den.
No es lo mismo decir: “Oiga, no se cuele, tendrá morro!” que decir: “disculpe creo que me tocaba a mi”.
Y así hasta el infinito. Miles de expresiones que podríamos cambiar con solo modificar la forma de decirlas. Miles de situaciones dolorosas que desaparecerían. Montones de buen rollo fluyendo por el cosmos. Y solo con cambiar una expresión. Una frase. Un comentario.

En la atención al cliente hablar bien es fundamental. Expresiones como: disculpe, si es tan amable, si me permite, le aconsejo, le recomiendo, prefiere, muchas gracias, es un placer, por favor, encantado/da y otras muchísimas más (no olviden que hay una para cada ocasión) HABLAN de la amabilidad del que atiende, de su buen hacer, del cariño que demuestra a la persona que atiende, de su profesionalidad, etc. Los buenos modos al hablar hablan de la persona que habla.

Pero no solo es necesario que la persona que está atendiendo al cliente hable bien, sino que a su alrededor se hable bien, desde los JEFES a la hora de dirigirse a los subordinados, hasta los compañeros al hablarse entre sí.
Observen su propia reacción ante una persona que les habla de forma amable y qué les sucede cuando su interlocutor pierde las formas. 
No digo que haya que ser blandengue o melindroso a la hora de hablar. Según las situaciones se ha de ser contundente, rígido y necesariamente autoritario, pero moderen esas expresiones, hagan que suenen enérgicas, pero no hirientes. 
La razón en el argumento se pierde cuando más has de chillar para argumentarlo. ¿Están de acuerdo?

De igual manera reaccionan los clientes. Muéstreles su cara más amable y obtendrán resultados beneficiosos. Muy beneficiosos en la mayoría de los casos.  Y no desista. Si ve que hoy no funciona, inténtelo de nuevo mañana, y al otro y al otro, su perseverancia tendrá frutos. Puede que nadie cambie su conducta, que nadie use su método, pero lo que si logrará es que a usted todo el mundo se le dirija con amabilidad y le tengan por una persona amable.

Como dije la semana pasada, ser amable significa ser digno de ser amado. Y a todos nos gusta que nos quieran.


Gracias y hasta la próxima. Quedan muchas acciones todavía…


jueves, 8 de octubre de 2015

VALORES DE CALIDAD.- LA AMABILIDAD I


¡Hola!

En mis escritos sobre calidad repito muchas veces que defiendo la idea de calidad humana mezclada con esa calidad profesional que es tan necesaria para desarrollar un buen trabajo.

En la atención al cliente, hilo conductor de mi blog, pongo sobre el tapete esa condición humana que no puede dejarse en casa cuando uno va a trabajar. Somos personas al servicio de personas. Es la pura verdad. Y lo olvidamos demasiado a menudo.

¿Nos dejamos la amabilidad en casa? ¿Salimos por la puerta y decimos: venga, vamos a crujir al que se nos ponga por delante”?
¿No sabemos ser amables? ¿Sabemos que significa ser amables? ¿Somos amables? ¿Por qué no somos amables? ¿No le vemos la ventaja a ser amables? Y así estaría hasta mañana haciéndome preguntas sobre la amabilidad. ¿Ustedes se las hacen alguna vez? ¿Alguien ha tenido la valentía de decirles a la cara que no son amables y han reaccionado de forma humilde pensando que deben mejorar ese aspecto de sus vidas?

Se nos da muy bien CRITICAR. A los demás. Pero a nadie le gusta que le critiquen y menos a la cara. Reaccionamos mal a esas críticas y tendemos a menospreciar inmediatamente a la persona que nos criticó. “Pues anda que tú…” “Qué sabrá ella si es…” “Mira quién fue a hablar...” y así siempre. Qué grave error no pararnos a pensar qué cantidad de verdad puede haber en esa crítica.

Ser amable significa SER DIGNO DE SER AMADO. ¿Lo sabían? Figúrense. Es contundente. Es precioso que le digan a uno “usted es amable” porque significa: usted es digno de ser amado. ¡Guau! Pero esto pocas personas lo saben. Decimos amables y usamos sinónimos de la palabra amable: agradable, servicial, gentil, afable, etc.

En la atención al cliente la amabilidad es fundamental. Pero, OJO, si no la practicamos en el entorno normal de nuestra vida, será muy difícil que la pongamos en práctica en nuestro entorno profesional. Si no le decimos a nuestra pareja, a nuestros hijos, a nuestros padres por la mañana un sencillo “buenos días”, no se lo diremos al conductor del autobús, al portero del edificio, o al compañero de trabajo. Y nos costará Dios y ayuda decírselo a los clientes. Un “hola” no es un saludo amable. Es un hola, sin más. Agradable, si, pero incompleto.

Luego está la versión de “si el jefe no dice buenos días, yo no lo voy a decir” “Si la vecina no saluda, yo no saludo”, “si el conductor del autobús es antipático, no me molesto en saludar”. Etc. Etc.
Romperíamos todas las barreras si empezásemos nosotros a saludar sin esperar saludos de nadie. No es ciencia ficción, funciona. Solo hemos de ser pacientes y ver como tarde o temprano los muros caen. Siempre digo que con que uno  de los que no lo hacían habitualmente salude, ya se habrá ganado la batalla.

Empecemos nuestra lección de amabilidad saludando. Quedan muchas más acciones, que la expresión “ser amables” trae consigo, pero de esas hablamos en otras entradas. Pongamos en práctica esta primera y veamos los resultados. Vamos a conseguir ser dignos de ser amados. ¿No es un OBJETIVO magnífico?






jueves, 1 de octubre de 2015

VALORES DE CALIDAD.- LA ACTITUD

¡Hola!

¿Cuántas veces han leído, oído o comentado algo sobre que la actitud es fundamental para hacerle frente a la vida?
Muchos dicen que tener éxito en la vida es simplemente cuestión de actitud. Te despiertan por la mañana y te piden que cambies la cara, que tu actitud positiva será básica para cambiar ese día, esa semana, o esa vida.

¿Saben qué les digo? Que no les falta razón. Puede que no esté muy comprobado científicamente, no lo sé, pero es obvio que si te miras al espejo por la  mañana y te dices “hoy voy a tener un buen día” o  “estoy guapa” y  naturalmente te lo dices con cariño, te sientes otra. Te sube la bilirrubina. Te sientes un poquito mejor. Algunas neuronas de tu cabeza se ponen a bailar y puede que hasta vayas bailando hasta la cocina  a prepararte el desayuno.

Este sencillo ejemplo me sirve para comentar la importancia de tener una actitud u otra.

Como somos personas y no podemos separar nuestro YO profesional de nuestro YO personal ( no conozco a nadie que lo haya conseguido, aunque muchos lo intentan), la actitud que tengamos ante las cosas de la vida, será también la que pongamos en práctica en nuestro trabajo.

Pues en la atención al cliente, es fundamental tener lo que yo llamo una actitud de servicio. Es como salir de casa diciéndonos: hoy vamos a ayudar todo lo posible a los demás. Hoy, voy a facilitar las cosas a los clientes. Voy  a ser más cuidadosa, más amable y más servicial.

Ejemplo sencillo: una clienta entra en una ZAPATERÍA. El número del zapato que le gusta no está en la estantería. Pregunta a la dependienta si hay de su número y recibe un seco NO, por respuesta. La clienta tal vez consiga un: “si no está en la estantería no tenemos”. Puede que sea verdad, pero… analicemos el trato o la atención al cliente.

1º.- En el lenguaje de venta un cliente nunca puede recibir una frase en la que aparezca la palabra NO por respuesta.
2º.- Respuesta ideal: “Si me permite unos minutos iré a la trastienda, almacén, etc. a comprobar SI tenemos de ese modelo que usted ha escogido.”
3º.- Hay que ir a donde sea a buscar ese zapato aunque  se sepa a ciencia cierta  que en la trastienda, almacén o donde sea no hay. Eso el cliente no tiene porqué saberlo,  pero nos ve muy atentos y serviciales queriendo cumplir sus deseos.
4º.- La dependienta vuelve sin sus zapatos porque de verdad no hay. La respuesta correcta sería: lo siento muchísimo, pediré ese número para que en unos días lo pueda tener aquí.
5º.- Si se sabe que eso va a ser bien difícil por no decir imposible, se debe desviar la atención del cliente hacia un modelo que pueda gustarle también. Hay que fijarse que par escogió primero y mostrarle algo similar. Hacer que se lo pruebe y convencerla como sea, de que esos zapatos eran  los que realmente quería comprar.

Y en estos sencillos cinco pasos está la demostración de actitud de servicio a la que me refería.

Otro ejemplo: alguien entra en una FARMACIA a pedir información sobre cómo se va a la Plaza de España.
Respuesta: “salga a la derecha y todo recto”.

No está mal. La dirección puede que sea la correcta pero el trato al cliente, el servicio al cliente debe mejorar sobre todo en las formas.

1º.- Buenos días, a ver si puedo ayudarle con mi explicación.
2º.- Doy la dirección pertinente.
3º.- Acompaño al cliente a la puerta y le indico la dirección exacta. La observo, y según cómo la vea físicamente, aprovecho para dejar caer alguno de nuestros productos que le vendrán de cine. Por ejemplo: qué piel más luminosa tiene usted, tengo un producto en cosmética que le ayudaría a potenciar esa luminosidad. Y zas! He cumplido la primera regla de oro: que un cliente nunca se vaya sin comprar y además he conseguido ser amable, servicial y educada.
Tres pasos que demuestran que la actitud es fundamental.

Una actitud de servicio tiene más posibilidades de ÉXITO que cualquier otra.

La predisposición a ayudar es innata en el ser humano. Saquémosla a la luz en el trabajo. Todo cambiará. Entre los compañeros nos hará la jornada laboral más llevadera. Y con los clientes todo será más fácil. No hay ego que se resista a que le sirvan.

Señores empresarios cuiden esa actitud de servicio entre sus empleados. Fórmenlos en los campos que no dominen y premien sus logros. Y luego observe que pasa. Mire si sus ventas han aumentado. Puedo asegurarle que si su producto no es de muy mala calidad, se llevará una grata sorpresa.

Hay mucha más miga en el campo de la actitud, pero seguiremos en próximas entradas.

Saludos cordiales,





jueves, 24 de septiembre de 2015

VALORES de CALIDAD : LA PROFESIONALIDAD

¡ Hola!

¿Cuándo decimos que alguien es un profesional? Según el diccionario, cuando realiza de forma correcta su trabajo.

Reformulemos la pregunta: ¿Cuándo sabemos que estamos ante un profesional? Según mi opinión, cuando  SENTIMOS, que estamos delante de alguien que domina su trabajo, que nos habla con propiedad, con seriedad, con realismo, con honestidad.

He escrito “sentimos”, si. ¿Por qué no he usado el verbo “pensamos”? 
Porque la profesionalidad convence desde el interior. Solo cuando nos han convencido en nuestro sentimiento estamos ante un verdadero profesional.

A todos nos han hablado alguna vez farsantes, embaucadores, encantadores de serpientes, vendedores de humo y locos. A todos. Pero todos SENTIMOS  algo especial, cuando estamos frente a un profesional. Sea nuestro mecánico de coches, el dentista o el que te vende los billetes de tren.

El profesional trata al cliente DE OTRA MANERA. Ves cómo le importa el cliente. Observas sus modales atentos y educados. Vigila su lenguaje. Aporta su opinión. Es imparcial. Te da opciones. Te muestra lo bueno y malo del asunto. Te da libertad de elección. Sientes que te trata como alguien que puede decidir lo mejor para él mismo y a la vez te conduce de forma elegante a que le elijas a él, a que escojas su producto. Y si SIENTES  que todo eso es verdad, al final compras.

Por lo tanto la profesionalidad es IRRESISTIBLE. Pero en todo. Si vas al teatro ves quien es un actor profesional y quién no. Si ves la TV, lo mismo. Si te gusta el futbol, qué decir; si vas a una floristería…, a un mecánico…, a un despacho de abogados…, a un bar…, un organismo público…, etc. y mil y un etc. Cuando te encuentras con un profesional lo sabes. Lo sientes dentro.

¿Se VALORA el ser profesional?
Los desencantados de la vida me dirán que hoy en día no. Que ya nadie valora nada. Pero están equivocados. Es verdad que muchos empresarios no saben reconocer al buen profesional, pero también es verdad que las lamentaciones de los profesionales no llevan a ningún sitio. Si uno es bueno,  es bueno aquí y en Pekín. Un profesional  tarde o temprano obtiene el éxito que se merece o que simplemente busca. Es así. Pero como nada cae del cielo, salvo la lluvia, hay que currárselo y ganarse ese adjetivo.

 ¿Cómo?

Formándose al máximo en lo que a uno le  gusta. No engañando ni engañándose a sí mismo. No echando culpas a nadie. Aprendiendo de otros. Observando a los mejores. Rodeándose de activos positivos. Admitiendo errores. Cayendo y levantándose una y otra vez.

Un profesional es aquel que se ha curtido en mil batallas y sigue mirando al cliente con cariño, le trata con cariño y le gana desde el cariño. Por eso el cliente SIENTE que está frente a un profesional.

¿Merece la pena tener ese valor de calidad? Definitivamente si. Solo piensen en las magníficas consecuencias que les supondrá tenerlo.




viernes, 18 de septiembre de 2015

VALORES de CALIDAD. LA LEALTAD

¡Hola!

¿Qué significa ser leal? Aparte de ser sincero y honrado, significa ser fiel.

En la vida real, cuando uno es fiel a una persona, la primera cosa que hace es, no engañarla. 
Y cuando uno es fiel a una cosa, es porque tenemos  la sensación de que esa cosa es buena para nosotros. Por eso somos fieles a una marca determinada de un producto que nos encanta, fieles a un olor, a un perfume, a unas costumbres, etc. porque aunque haya muchas cosas que nos apetece cambiar, hay muchas otras con las que nos apetece quedarnos.

La lealtad es un valor humano muy importante. Todos estamos rodeados de tentaciones varias, diferentes, atractivas, sugerentes, deseables, irresistibles. Muchas veces  caemos en ellas y como disculpa fácil decimos que uf! lo siento, somos humanos. Me comí ese helado sabiendo que es una bomba de relojería para mi diabetes; compré ese modelito sabiendo que dejé temblando mi cuenta bancaria; me hablaron mal de ese o aquel y yo tambien lo puse a caldo, etc,etc.

Ser leal es también estar al lado de, no cambiar de bando, no variar criterios según sople el viento. Una persona leal es una roca firmemente anclada a lo que ha decidido proteger, cuidar, valorar y querer.

Las empresas valoran mucho la lealtad de sus empleados. Pero, ¿los empleados son conscientes de eso? En muchos casos no. Pero yo creo que es porque desconocen en qué consiste ser leal a una empresa.

Los españoles somos dados a quejarnos de casi todo y casi siempre estamos enfadados con nuestra empresa o le sacamos defectos un día sí y otro también y nos sentimos muy inteligentes si lo hacemos. Pues tengo que decirles que no es inteligente quejarse sin ton ni son.
Tengo que decirles que lo inteligente es ser leal a la empresa. Cuando uno está trabajando para o en  una empresa se debe a ella. Uno debe serle fiel. Y ¿qué significa eso? Muy sencillo. Hay que respetarla mediante nuestro comportamiento honrado en todas las circunstancias. Por poner algunos ejemplos:
·        La información interna de la empresa, debe permanecer en la empresa. No podemos ser corre ve y dile de información privada, a veces vital para la subsistencia de la empresa. 
·        Las pertenencias de la empresa son del dueño de la empresa, no nuestras y debemos hacer buen uso de ellas, sin derrocharlas, estropearlas o sacarlas al exterior.
·        Nuestro deber es hacer buena publicidad de la empresa en la que estemos trabajando. El hablar mal de ella, aunque lo que digamos sea cierto, fuera de sus paredes solo habla mal de nosotros mismos. Nos hace ser personas mezquinas, indignas de confianza, porque nuestro interlocutor puede pensar, si habla mal de ésta hoy, mañana hablará igual de mal de la mía.
·        Nuestro deber es cuidar los recursos que la empresa tiene. Velar porque no se derrochen (agua, luz, materiales) Tener mimo con las máquinas que nos dejan a nuestro uso y cuidado.
·        Conocer su filosofía y mientras se trabaje en ella desarrollarla, seguirla, potenciarla y en la medida de nuestras posibilidades mejorarla.

    ¿No hacemos todo eso cuando somos fieles a algo o a alguien?
 Pues la misma fidelidad se merece la empresa. Casi es nuestra segunda casa. Hemos de cuidarla igual. 
No caigamos en la dejadez: si algo está sucio, limpiémoslo, sin esperar que venga alguien con el mocho detrás. Si algo no funciona avisemos a quien sea para evitar un deterioro mayor, si vemos que alguien la maltrata, llamémosle la atención, si oímos que alguien habla mal de ella, recordémosle que le da para vivir, etc. Siempre podemos ser buena gente. Siempre podemos ser mejores. Siempre podemos ser leales. Fieles.

   Si la empresa sabe lo que debe hacer, tarde o temprano nos pedirá nuestra opinión y debemos ser sinceros, decir lo que pensamos. Lo que pensamos que está bien y lo que pensamos que está mal, pero siempre desde un espíritu constructivo. Solo así dormiremos tranquilos. Aportaremos, ayudaremos a que sea mejor y con ella puede mejorar nuestra vida. Sus beneficios serán los nuestros, porque si la empresa continúa nosotros puede que también continuemos en ella.
Y si nuestras opiniones no son oídas, no importa, nuestro comportamiento debe ser igualmente honrado y leal mientras estemos allí. Y sobre todo e incluso cuando ya no estemos allí.
    
En próximas entradas trataremos más a fondo esas lealtades...
















viernes, 11 de septiembre de 2015

VALORES de CALIDAD: LA HONESTIDAD

¡Hola!

Hablemos de otro importante valor: la honestidad.
¿Qué significa ser honesto?
Significa ser decente. Ser honrado. Ser íntegro. Respetar y cumplir las normas morales.
¿Qué es una norma moral? En lenguaje clarito: portarnos bien.

La honestidad es ese valor que nos diferencia de las personas cuya conducta nos parece inapropiada. Es un valor de acatamiento voluntario, pero el no tenerla, produce rechazo en la sociedad que nos rodea. Está relacionada con la ética. Con esos principios que rigen el bien y el mal.

¿Les parece honesto robar? Pues no hay empleado que no robe a su empresa. Los hay que roban dinero (hasta que los cogen claro), los que se quedan con las propinas de otros, las cosas de otros (sus propios compañeros) y hasta los halagos de otros (haciéndolos propios). Los hay que se llevan a sus casas material de su trabajo, desde un simple clip, hasta el papel higiénico. Los hay que cada error que cometen le echan la culpa a alguien (normalmente algún compañero o jefe). Los hay que se aprovechan de situaciones porque el jefe es rico y no le viene de esto o aquello. Y los hay que sobre todo roban tiempo. Aprovechan para escaquearse todo lo que pueden durante su jornada de trabajo o para hacer otras cosas que nada tienen que ver con su trabajo durante el tiempo de trabajo.  ¿Les suena de algo esto que digo?

¿Les parece honesto robar? Pues tampoco abunda la honestidad entre los jefes. No hablan claro. Prometen cosas que luego no cumplen. Engañan con las condiciones de trabajo y con el sueldo estipulado. No respetan los descansos de sus empleados, ni miran por su bienestar. Defraudan con su comportamiento. ¿Les suena esto que les digo?

En la atención al cliente ser honesto es muy importante. 
Al cliente no le interesa tu buen o mal clima de trabajo y no debes abrumarle con historias desagradables. Ni con mentiras. Ni con excusas baratas. El cliente no debe pagar el que haya poco personal en la empresa, porque honestamente se necesita  más gente pero… El cliente no debe sufrir la explicación de que el error lo cometió otro que no eres tú. El cliente debe saber lo que debe saber y nada más. No inventes. Es más fácil que el cliente entienda la verdad que cualquier historia rocambolesca que se os ocurra contar. Porque sois honestos y le decís la verdad. Sois decentes y no le engañáis y por supuesto no le robáis.

Señores empresarios sean honestos con los empleados. Al que no rinde lo suficiente, díganselo, adviértanle de su comportamiento e intenten que mejore. No los traten como si no existieran porque a la larga les perjudicará. No escatimen tiempo para ellos. Lo necesitan como personas. 
Sea un empresario honesto con sus clientes. Si su precio es elevado seguro que tiene sus razones, explíqueselas al cliente y éste las entenderá. No le engañe porque tarde o temprano se dará cuenta y se irá a la competencia.

No escatimen unos y otros tiempo,  en palabras o en obras cuando se trate de ser honesto con un cliente. Será una victoria futura. Personal y/o colectiva.

La honestidad abarca una postura y actuación frente a situaciones intolerables. Si  no pueden evitarse, deben denunciarse.  Con una persona que empiece es suficiente.  Así pueden cambiarse las cosas. Así se mejora. Y en la atención al cliente, la mejora trae consigo más beneficio y más beneficio significa trabajo.

No lo olviden, empresarios y trabajadores traten de ser lo más honestos posible. 
Gracias por la lectura.

                     La honestidad es un regalo muy caro, no lo esperes de gente barata





jueves, 3 de septiembre de 2015

Valores de Calidad: LA PUNTUALIDAD

¡Hola!

Creo que la puntualidad es un valor. Un valor muy importante.
Ser puntual te define mucho como persona. 
Es una virtud que solo te aporta bienestar.

Ser puntual significa que llegas a tiempo a los sitios. Que eres una persona respetuosa con el tiempo de los demás. Que les valoras porque estás allí con ellos cuando debías estar. Porque no les defraudas, no les desesperas, porque no te demoras, no les haces pasar un mal rato de nervios y agobio. 
Significa que eres de fiar, porque cuando les dices allí o a esa hora estaré, estarás. Y cuando no estés se preocuparán de veras por ti porque tu eres el que siempre llega puntual.
Ser puntual es ser educado. Demuestra buena educación y buenos modales.

Pero ¿qué significa ser puntual de cara al cliente?
Significa muchas cosas.

Significa:
  • Que abres la tienda, el comercio, la ventanilla, el taller, el bar, tu negocio, etc.  a la hora que marca el horario. No cinco minutos más tarde, ni diez, ni media hora.

¿Han ido alguna vez a algún lugar confiando en hacer ese recado antes de ir a trabajar porque saben que está abierto y se han encontrado con la puerta en las narices, no han podido hacer el recado y casi llegan tarde a trabajar?
¿Cómo se han sentido? Yo me he sentido fatal, como cliente estafada. ¿Y ustedes? Han jugado con su valioso tiempo ( y dinero si cogieron el autobús, el tren, el tranvía o su coche)  ¿Están contentos? ¿Van a perdonárselo y volverán de nuevo por allí?

Significa:

  • Que cuando te prometen que tu pedido estará listo en tal día a tal hora, estará listo. Y bien listo. Nada de que mire usted, el comercial no ha venido, el del almacén está enfermo o todavía estamos esperando. ¿Cómo qué no está? Después que me desplazo hasta aquí porque ustedes dijeron…  ¿Esto no les suena? ¿Es  agradable esta situación? ¿Se sienten bien tratados como clientes? ¿Van a perdonárselo y volverán por allí?


¿Quieren que siga poniendo ejemplos? No. Seguro que ustedes podrían añadir muchísimos más.

En la atención al cliente ser puntual es fundamental. Las personas que atienden deben esperar. Los que van a ser atendidos nunca.

En la atención al cliente puede ocurrir que no siempre se pueda ser puntual. Miles de factores pueden impedir que se dé un servicio a tiempo o en el tiempo que calculamos que pueda estar listo. Bien. No pasa nada. Nada es perfecto y todo es susceptible de tener un pequeño margen de error, pero… ojo con el error y ojo con el margen…hay que AVISAR al cliente. Llamar, escribir un mail, decirle con tiempo suficiente y por los medios que sean que lo que él desea NO estará  en el tiempo que dijimos. 
Luego hay que DISCULPARSE sinceramente por ello. 
Después  hay que INFORMARLE bien de cuando será la próxima entrega y por último ofrecerle un DETALLE para que olvide definitivamente el incidente y siga confiando en nuestra empresa, negocio o lo que sea.

Señores empresarios, no hagan esperar a sus clientes. Créanme. No es bueno. Ni para ellos ni para su negocio. Procuren hacer bien su trabajo. Sean puntuales.
Señores empleados, no hagan esperar a los clientes. No es bueno. Ni para ellos ni para ustedes.
Procuren hacer bien su trabajo. Sean puntuales.


Traten de ser personas de Calidad teniendo uno de los valores  de calidad : la PUNTUALIDAD.

Gracias por tenerlo en cuenta, hasta el próximo jueves en que hablaré de otro de los valores de las personas de Calidad: la honestidad.