jueves, 14 de enero de 2016

La NECESIDAD de la FORMACIÓN


¡Hola!

Aún no me he repuesto. Aún estoy en estado de shock. Por más vueltas que le doy no encuentro la explicación a lo que presencié hace unos días. Bueno, presenciamos, porque iba con mis hermanas, digamos que de compras a un gran centro comercial de la ciudad. Asistí perpleja a la demostración más real de lo que NO es atención al cliente.

Doce establecimientos visitamos. Ni uno más ni unos menos. Buscábamos varios artículos. 
Una docena de tiendas en un martes por la tarde, con lo cual la excusa de la aglomeración queda descartada. 
Así que no me explico cuál pudo ser la razón para recibir en ONCE de ellas el mismo trato gélido, pasota, despreocupado, desganado, antipático y maleducado del que fuimos objeto. Me dieron ganas de coger la megafonía y gritar: ¿Qué os pasa a todos hoy? ¿Os han inoculado un virus anti amabilidad o qué?

De auténtica vergüenza.

Pregunta: Disculpa, busco unos calcetines con adhesivos. Respuesta: si no están ahí,  en la línea de caja. Insistimos: no lo vemos, perdona. Y nos mira con cara de amargada, viene hacia nosotras y la MIRADA que esa muchacha nos echó era digna de enmarcarse en el mejor de los cursos de atención al cliente para precisamente descubrir QUE es lo que NO se debe hacer JAMÁS. Su expresión decía: Joer, qué manera de tocar las narices… Indicó de mala gana el lugar de los calcetines y DESAPARECIÓ.

Salimos de allí asombradas. Pero lo que vino a continuación no fue mejor. En esas once tiendas, nadie nos miró. Nadie se paró a preguntar qué necesitábamos o si nos podían ayudar en algo. 
La cosa fue empeorando. Hasta llegar al campeón de la tarde.  La guinda al pastel. Un muchacho, dependiente en una multinacional del deporte, que sin moverse de la silla cuando nos acercamos a preguntar ¿cuánto cuesta una serigrafía en una camiseta? nos miró con cara de ASCO y pensando ( vaya gilipollez de pregunta) y con el mismo asco en el tono de su repuesta dice: tanto. Nosotros teníamos más dudas: ¿cuesta lo mismo si ponemos más o menos letras? ¿Si ponemos algo por delante y por detrás? ¿Si el precio varía si se ponen más o menos colores?  Se levantó por fin, como diciendo (si no me muevo éstas no se van y me dejan en paz) y nos espetó: lo que quepa en un folio, da igual lo que quieran escribir y si es por las dos caras cuesta el doble. Nos dio la espalda y siguió a lo suyo. INAUDITO.

Ejemplos como éstos son los que me reafirman en la necesidad de que los empresarios NECESITAN con urgencia conocer cómo se atiende al cliente en sus establecimientos para tomar conciencia de lo que está pasando y sobretodo deben FORMAR a su personal también con urgencia. Es necesario que conozcan, entiendan, practiquen y desarrollen  las BASES más BÁSICAS en atención al cliente.
Porque si ese trato antipático y despectivo se extiende, se propaga y se hace crónico, uno de los sectores más importantes de esta ciudad morirá. Y esta ciudad no puede permitirse ese lujo.

Ahora  por favor, lleven estos ejemplos a sus ciudades y díganme si esto solo pasa en la mía. Tal vez sea tiempo no solo de formar al personal en ATENCIÓN AL CLIENTE, que también, sino de insistir a los nuevos gobernantes que introduzcan en los colegios como asignatura obligatoria, la AMABILIDAD. Y al que no saque en ella SOBRESALIENTE, no pasarlo de curso.

Buenos días.




jueves, 7 de enero de 2016

CALIDAD en 2016

¡Hola!

¡Bienvenidos al 2016!

Tenemos 365 días, (bueno ya 358) para hacer de este año una buena historia. Una historia importante, ya que será la nuestra y hemos de intentar que sea bonita. Y hemos de escribirla nosotros, no esperar que nos la escriban.

Una bonita historia es aquella que se escribe con una pizca de todo, a su debido tiempo, en su justa medida. Un buen cóctel en el que las mezclas sean proporcionadas para obtener una bebida equilibrada y de un sabor exquisito.
Esa mezcla fantástica entre calidad y calidez hace que los días merezcan la pena. La calidad porque nos ayuda a hacer las cosas mejor y la calidez  porque nos ayuda a ser mejores personas. Hemos de conseguirlo. Hemos de ser capaces de obtener  ese binomio y movernos con tranquilidad por la vida.

En 2015 traté en mi blog algunos aspectos de la calidad en la atención al cliente. No sé si se dieron cuenta que no anoté en ninguna de mis entradas una definición de calidad. Alguno de mis lectores ya me ha pedido que la escriba. Prometo hacerlo al final de la entrada de hoy. Pero recalco, es mi respuesta. Solo mía. Solo lo que yo creo, así que pueden estar en total desacuerdo conmigo.

Pero volviendo al equilibrio, no hablo de ñoñería, de tibieza, de quedarnos a medias, no. Hablo de que la mezcla sea ajustada, pero los ingredientes deben ser vitales. Hablo de pasión, de alegría, de ambición, de deseo, de responsabilidad, de envidia, de curiosidad, de valentía, de calor, de frío, de sueños, de espíritu de mejora, de vanidad, de orgullo, de prudencia, de cariño, de amor, de empatía y de mil sentimientos más.
Hablo de intentar canalizar todo eso para conseguir ese resultado casi perfecto en nuestra vida laboral y sobre todo en la personal. La calidad se basa en eso. 

La calidad es un círculo y como tal, una rueda que gira y gira sin saber dónde está el comienzo, donde el final y cuyos eslabones deben encajar a la perfección para que esa rueda funcione.
Analizar, definir y comentar cada eslabón va a ser mi tarea este año en este blog esperando que pueda ser de alguna  utilidad para alguien.

El 2016 se abre ante mí con unas magníficas expectativas. Pronto les contaré sobre ellas. Todo a su tiempo.

Antes de desearles un próspero Año Nuevo, les dejo mi personal definición sobre la Calidad. Pero verán, el asunto es que…  la calidad no puede definirse, porque sencillamente es una cuestión de piel y cada uno sentimos las cosas de distinta manera. Lo que para uno es blanco para otro es negro, lo que uno piensa que es cómodo para otro es perjudicial para salud, lo que para uno es ruido para otro es volumen normal, lo que uno cree que está pasado otro piensa que solo está maduro, lo que para uno es espacioso, para otro es gélido y así podría seguir hasta el 2017.

La calidad puede normalizarse, es decir, ser un compendio de normas que establecen un mínimo común denominador, que regulan una serie de actividades y que por debajo de esos mínimos establecidos pueda no ser considerada calidad. Esto digamos es la base. Pero alcanzamos la calidad cuando hemos conseguido que el cliente esté completamente satisfecho y como cada uno de nosotros somos un mundo, ya les digo, es un tema de piel, es personal  y como cada uno de nosotros oye, ve, huele, habla y toca distinto, ahí está el sentido de la rueda. No tiene fin, es un seguir y seguir buscando como satisfacer cálidamente a esos clientes que exigen calidad total.

Tal vez no me haya explicado con suficiente claridad, pero no se preocupen tenemos todo un año por delante para ir desentrañando el misterio.


Gracias por estar ahí y sobre todo Feliz Año Nuevo.



jueves, 10 de diciembre de 2015

VALORES DE CALIDAD.- EL COMPAÑERISMO II

!Hola!

En la entrada de la semana pasada describía una idea general de lo que deberían ser las bases para un buen compañerismo. A saber: respetar, escuchar, reflexionar, ceder,  aprender del otro, ser tolerantes, etc.
Lo sé, el mundo ideal donde todo funciona no existe. En el trabajo siempre hay roces. Siempre hay conflictos.
No es lo mismo tener un PROBLEMA que tener un CONFLICTO. El problema es una cuestión que puede resolverse por medio de diferentes procedimientos (científicos, matemáticos, etc.). El  conflicto es una fricción existente en las relaciones humanas. Por infinidad de motivos y con dificultades para el acuerdo.
Por ejemplo: Oye, tengo un problema y es que necesito 300 euros. Mi amigo me los presta y se acabó el problema. El conflicto empezará cuando yo no se los devuelva.
Pues en el entorno laboral sucede que existen muchos conflictos, porque cada persona interpreta la realidad de forma diferente. Son inevitables y son  normales. Son NORMALES. Y pueden resolverse.
Piensen que en la mayoría de los casos tenemos conflictos con la gente que nos IMPORTA. Pues si es así, la solución es mucho más sencilla por eso precisamente, porque esa gente nos importa y queremos que no haya malos rollos entre nosotros.
Nuestros compañeros de trabajo, deberían importarnos. Como personas primero y como las personas con las que hemos de convivir también. 
Pero lo más importante de los compañeros de trabajo es que el propio trabajo se entienda como un trabajo en equipo y en la medida que todos seamos igual de fuertes, luchemos en las mismas condiciones, juguemos con las mismas reglas y entendamos de igual manera el mensaje, seremos auténticamente valiosos.
Porque no vivimos AISLADOS.  Porque  no somos náufragos en una isla desierta. Porque nos necesitamos los unos a los otros. Y quien no lo entienda así debe hacer inmediatamente un curso de formación. ¡YA! Porque le urge entender que su trabajo no valdrá NADA, si nadie le VALORA su esfuerzo.https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/736x/45/08/28/450828149a3bb19e573f805ba552a86a.jpg

El trabajo en equipo no consiste en que le equipo haga MI trabajo. Consiste en que mi trabajo individual AYUDA al equipo a conseguir las metas. Como he dicho cada persona es buena en algo. Unos son buenos dibujando, otros escribiendo, otros calculando, etc. Y todos son necesarios para el resultado final.

Un empresario que viva el mundo laboral actual debería ser consciente de esta necesidad. Él quiere que la barca ( su empresa) llegue a buen puerto ( éxito empresarial) pero para ello necesita remeros ( trabajadores)  y éstos han de saber, han de tener claro cuál es la dirección en la que deben remar ( el objetivo) y remar todos en la misma dirección ( el compañerismo ).

Como decía Henry Ford: "Reunirse es un comienzo, permanecer juntos un progreso y trabajar juntos es el ÉXITO"

Gracias y saludos, 





jueves, 3 de diciembre de 2015

VALORES de CALIDAD.- EL COMPAÑERISMO


¡Hola!

Este es un tema interesantísimo en la atención al cliente y da para más de una entrada, pero tenemos tiempo. Podemos ir desmenuzándolo poquito a poco, viendo sus ventajas e inconvenientes.

Hay tantos tipos de compañeros de trabajo como personas en la tierra, pero como no puedo describirlos a todos me ceñiré a los más significativos. Hablaré del compañerismo en general describiendo situaciones que en la atención al cliente son de acción obligada.

Primero y primordial, ¿qué es el compañerismo?
Según el diccionario: La AMISTAD entre compañeros. ¿Alguien lo sabía? Utilizo la ironía. ¿Esa amistad ustedes la ven por alguna parte?

Antes de nada quiero felicitar a todos esos compañeros de trabajo que se llevan bien y les animo a seguir creando un perfecto clima laboral para seguir siendo buenos compañeros. Pero aquí he de hablar de esos espacios donde la gente no se lleva tan bien, no son tan compañeros y no son tan amigos.

¿Qué es un COMPAÑERO? Es el que vive con otro. Repito, el que VIVE con otro y el que hace alguna cosa con otro. Repito, el que hace alguna cosa CON otro.
Si no se tienen claro estos conceptos “VIVE” y “CON”, (les pido que reflexionen un poquito en estas palabras) o estas definiciones, no se entenderá que es SER un compañero y menos aún ser un BUEN compañero.

En el mundo laboral, VIVIMOS muchas horas del día. Y muchas de estas horas las vivimos junto a personas que poco o nada tienen que ver con nosotros o que sencillamente tienen sus propias vidas, gustos, manías, creencias, nacionalidades, miedos, alegrías, aficiones, familias, defectos, virtudes, conocimientos, cultura, genio, humor, valores, esperanzas, sufrimientos, su lado oculto y su lado al descubierto. Y mirándolo así, ¿creen que es fácil VIVIR CON el compañero ese día a día laboral? ¿Es fácil vivir con cada uno de ustedes? Pregunten a sus esposas, maridos, padres, hijos, abuelas, tías o al familiar más cercano que tengan y escuchen las respuestas. Y luego pregúntense a ustedes mismos. Y escuchen también sus respuestas.

Un compañero es esa persona lista o tonta, guapa o fea, educada o maleducada, agradable o desagradable con quien CONVIVES un día sí y otro también. 
Y hay que saber CONVIVIR. 
Primero por nuestra propia paz interior y luego porque de esa CONVIVENCIA dependerá nuestro exitoso servicio al cliente, nuestro eficaz servicio al cliente. Porque de esa CONVIVENCIA dependerá nuestra satisfacción personal y mucha de la total satisfacción del cliente.

Todos sabemos que la convivencia no es fácil. Hay que vivir y dejar vivir. No hay que imponer nuestra ley en todo momento, hay que RESPETAR,escuchar, reflexionar, ceder, CEDER, aprender del otro, tragarnos orgullo, defender valores, hay que saber ser personas. Y saber que convivimos con otras personas a las que podemos enriquecer, apoyar, ayudar, hacer daño, aniquilar, aplastar. No se lo tomen a la ligera. Lo hacemos cada día.

¿Tienen claro estos conceptos de convivencia los que trabajan de cara al público? ¿Tienen claro estos conceptos los que aún sin estar de cara al público dependen de compañeros para hacer bien su trabajo y así el cliente final obtiene satisfacción?
Para llegar ahí hay que pensar cuál es nuestro papel dentro de la rueda en la que estamos metidos cada día en el trabajo. Hay qué pensar primero, ¿POR QUÉ hacemos ese trabajo? Luego, ¿PARA QUÉ hacemos ese trabajo? Y por último ¿PARA QUIÉN hacemos ese trabajo?
Si respondemos: porque a mí, para que yo, para mi… estaremos cometiendo un gran ERROR de comprensión. Indudablemente el motor de todo trabajo es porque ese trabajo nos gusta, nos llena, nos satisface. Pero en la atención al cliente las respuestas deben ser siempre: POR y PARA el cliente. Para obtener su satisfacción. Y es entonces cuando entra en juego el JUEGO COLECTIVO. El hacer las cosas entre todos, el “todos a una” y sobre todo: el que “gracias a todos” el conseguirlo es posible.

En la Atención al cliente hay que recordar una y mil veces si es necesario, que el trabajo de CADA UNO, el individual, la parcela que a mí me toca desarrolla, lo que yo tengo que hacer, tendrá éxito, si se ha trabajado EN EQUIPO. Si todos los compañeros han hecho bien su trabajo el cliente habrá obtenido un trabajo bien hecho y su satisfacción será grande.

Lo que he escrito hoy, es solo la introducción a un tema profundo. En sucesivas entradas, seguimos en compañía.






jueves, 19 de noviembre de 2015

VALORES DE CALIDAD.- LA RAPIDEZ

¡Hola!

Cuando no se atiende a un cliente con tranquilidad ¿cómo se le atiende? : con RAPIDEZ.

Para atender un cliente con rapidez hay que saber hacer las cosas muy bien, muy profesionalmente y muy conscientemente:

MUY BIEN: como has hecho eso millones de veces, sabes perfectamente que está bien hecho.
MUY PROFESIONALMENTE: con el suficiente aplomo que da la experiencia y la sabiduría.
MUY CONSCIENTEMENTE: Prestando atención con los cinco sentidos para ser consciente de lo que estás haciendo y no cometer ningún error que pueda hacer daño al cliente o a ti mismo. Dependiendo de la actividad que se desarrolle, este es un punto a tener muy en cuenta.
Si conseguimos que se den estos tres factores juntos en nuestra atención al cliente, guau! somos súperhéroes! Unos cracks! Enhorabuena! Porque ser rápidos y según para qué es una virtud.

Pero esta perfección no existe la mayoría de las veces y la mayoría de las veces atendemos al cliente rápidamente si, ( porque en parte al cliente no le gusta esperar), pero cometemos muchísimos errores.
¿porqué? Pues porque confundimos rapidez, con PRISA y ahí le hemos liado.

¿Qué consecuencias tiene para un negocio, empresa, etc. atender a un cliente con prisa?
¿Le gusta que le atiendan con prisa?
¿Atendemos nosotros con prisa?
¿Qué valoramos más, la rapidez o la efectividad?
Si, lo sé son muchas preguntas, y más que les voy a hacer, pero es que son cruciales si queremos entender hacia adonde nos lleva el hacer las cosas con prisa o como dice la expresión: deprisa y corriendo.

 ¿Qué hay de malo en tomarnos las cosas con un poquito más de calma y de paso ser un poquito más humanos? ¿Nos hemos parado a pensar que siempre que vamos con prisa avasallamos a todo aquel que se nos ponga por delante?

Una vez aprendí que la prisa es SUBJETIVA.

Pondré un ejemplo: imaginen que disponen de tiempo para comprar un simple kilo de tomates y entran en una verdulería. Hay varias personas comprando y el dependiente atiende con parsimonia a la clientela. Hablando de esto y lo otro con los parroquianos. Usted, que no tiene prisa puede que le haga gracia la conversación en incluso que participe en la misma dando su opinión sobre esto y aquello. Sale de la tienda, con sus tomates y una buena sensación. Casi feliz.
Ahora pongamos el ejemplo contrario: usted en la misma tienda, con el mismo dependiente, la misma clientela y la misma necesidad de un kilo de tomates, pero con una prisa inmensa porque… (por… lo que sea..). El tiempo no parece correr, el dependiente se enrolla como las persianas, los clientes no se deciden si quieren comprar esto o aquello y la conversación le está sacando  de quicio porque son temas que no tienen relevancia.
¿Qué es lo que ha cambiado de una situación a otra? La tienda es la misma, el dependiente es el mismo, los tomate son los mismos, los clientes son los mismos y la conversación es la misma. ¿Sabe lo que ha cambiado el escenario? SU PRISA.

¿A qué nos lleva la prisa en la atención al cliente? A equivocarnos. A no escuchar con atención lo que nos dicen, a molestarnos si tardan mucho en decidirse, a volar con el pedido y derramarlo por el camino, a tener accidentes de diferente consideración, a repetir acciones una y otra vez, a ponernos más nerviosos, a estar más histéricos, a tener más estrés… ¿sigo?

Párense a recapacitar y empiecen por hacer pequeñas cosas más despacio. No con menos atención ni con parsimonia inoperante, sino con la consciencia de que hacerlas más despacio primero nos proporcionará seguridad, después calma interior y luego eficacia en el resultado. Pónganse una sola cosa que hacer despacio y háganla así cada día. Cuando la dominen hagan otra y así sucesivamente.
Luego observen los resultados, que increíblemente serán muy BENEFICIOSOS para su salud, para su trabajo y para su negocio.

Gracias por NO leerme deprisa.





jueves, 12 de noviembre de 2015

VALORES DE CALIDAD.- LA PACIENCIA

¡Hola!

Siguiendo el hilo de la tolerancia que tratábamos la semana pasada, aparece en el siguiente nudo otra bella palabra derivada de aquella: la PACIENCIA.  Estoy segura de que todos saben lo que es. Pero no estoy tan segura de que todos sepan ponerla en práctica.

La paciencia es otro valor de calidad. ¿Por qué la acompaño con  la tolerancia? Pues porque es una parte de ella. Me explico. Hemos de comprender que todos necesitamos TIEMPO para aprender las cosas.

Por naturaleza tenemos componentes que nos facilitan un aprendizaje determinado, unos son buenos en ciencias y  otros en humanidades, por ejemplo, y si el aprendizaje abarca un terreno que nos es afín o que nos gusta, nos es un poquito más fácil. Pero aprender cosas que no sabemos, nuevos métodos, nuevas tecnologías, nuevos mecanismos, técnicas, etc. necesitamos tiempo. Y sobre todo que nos concedan ese tiempo.

En los días que corren el tiempo es algo que no sobra. Y hemos de aprender DEPRISA. Y cuando se hace algo con prisa se hace algo corriendo y cuando se corre se cometen errores y cuando se cometen errores… de los errores se aprende. Pero, ¿Por qué hemos de aprender a base de caernos siempre? Cuando si aprendiésemos con un poquito de tranquilidad sería más fácil y seguro…

En la atención al cliente la paciencia, al igual que en la vida, es una VIRTUD. Muchas personas que están de cara al público no se dan cuenta de CÓMO es el cliente que tienen delante. Porque tienden a atenderle desde un punto de vista subjetivo. Si yo tengo calor, el cliente seguro que también, si yo tengo hambre, voy a ver si lo despacho pronto para irme a comer, si me duelen los pies y encima se está enrollando el martirio es indescriptible…, etc. etc. Damos por hecho que quiere esto y no otra cosa, creemos que tiene la misma prisa que nosotros porque ya casi es hora de cerrar, etc. etc

Con los clientes hay que tener paciencia y mucha. Primero hay que VERLES, después ESCUCHARLES, luego SERVIRLES y por último COMPROBAR que están satisfechos. ¿Creen que se puede hacer todo eso en tiempo récord? Pues tal vez, alguna de esas acciones sí, pero todas juntas no y el cliente las necesita TODAS. ¿Cuál es pues la forma de hacerlo bien, la técnica a utilizar para en el menor tiempo posible lograr hacer todas esas cosas bien?

Yo no poseo la verdad absoluta y no sé la respuesta exacta a esa pregunta pero contestaré desde mi experiencia: Desde una situación de AUTO CONTROL (el dolor de pies me está matando pero consigo que el cliente no lo advierta en la expresión de mi cara), se demuestra interés por el cliente (se ponen en práctica las técnicas de ESCUCHA ACTIVA) se actúa con DILIGENCIA  (se supone que conoces tu oficio, tu espacio de trabajo, tu puesto, etc.) y aún debe quedar una última sonrisa en el tintero para despedirse del cliente preguntándole si todo está bien.

Para conseguir ser EFICIENTES en la atención al cliente hemos de tener paciencia, paciencia en aprender las cosas bien, paciencia en enseñar las cosas bien, paciencia en escuchar bien sus necesidades ( parte importantísima si queremos satisfacerlas), paciencia con colaboradores, proveedores, asistentes, jefes, subordinados, e incluso con el día que ha amanecido, porque  a algunas personas les influye el tiempo atmosférico en su estado de ánimo.


Si quieren atender bien a un cliente, tengan paciencia con él. No den nada por supuesto. Pueden perder mucho, si pierden la paciencia. Piénsenlo.

Saludos cordiales, 




jueves, 5 de noviembre de 2015

VALORES DE CALIDAD. LA TOLERANCIA

¡Hola!

Señoras y señores, hoy me enfrento a una de las palabras más difíciles que conozco LA TOLERANCIA. Y la traigo a mi blog porque la considero fundamental para el mundo de la calidad. Y para el mundo en general. Por qué no decirlo.
Hoy escasea. O eso creo yo. ¿Ustedes que opinan?

Vamos por partes. Tolerancia significa mostrar indulgencia, respeto y consideración hacia las maneras de PENSAR, de ACTUAR y de SENTIR de los demás, aunque éstas sean DIFERENTES a las nuestras. Nada más y nada menos.

Si practicásemos esa indulgencia, respeto y consideración en nuestra vida diaria con todo aquel que nos rodea, sería fácil hacerlo en nuestro entorno laboral.
Mis lectores ya saben que pienso en que no pueden separarse del todo la vida personal de la laboral, y fiel a esta exposición creo que el comportamiento de una persona en su empresa o lugar de trabajo está estrechamente relacionado con su comportamiento en sus otros círculos: familiar,  amistoso, etc. lo cual me lleva a considerar que quien no practica la tolerancia en su entorno personal, no lo hará en su entorno laboral. Seguro.

La tolerancia tiene mucho que ver con el “vive y deja vivir”. Con el “aunque yo no opine igual que tú tienes perfecto derecho a decir lo que dices”.

Por favor  lleven esos tres verbos a cualquier escenario y observen como se desarrollan.

Ahora lleven esos mismos verbos a su trabajo,  a su relación con jefes y empleados. ¿Quién tolera a quien? ¿Quién deja que se exprese libremente sin recibir represalias? ¿Quién valora un pensamiento diferente? ¿Quién respeta lo que sientes en un momento dado? ¿Quién trata de entender tu forma de actuar? Si nos tolerásemos más el clima laboral mejoraría de tal manera que mejoraría la productividad de la empresa de forma increíble.

Y ahora directamente llévenlos a la atención al cliente. Los clientes, sus clientes, piensan, actúan y sienten de formas tan variadas que usted no alcanza a comprender. Porque los seres humanos no somos máquinas no obedecemos a los botones “ON” “OFF” Encendido-apagado. Sino que somos imprevisibles. Naturalmente hay patrones comunes de comportamiento, pero cada cliente es un mundo en sí mismo y hemos de practicar esa tolerancia de forma seria y veraz, respetuosa y valiente. No cuestionen sus comportamientos a veces irracionales, increíbles o tontos (según ustedes), no cuestionen sus opiniones absolutamente falta de razón (según ustedes) y no juzguen sus maneras de sentir, muchas veces absurdas (según ustedes).  Respeten y muestren consideración a sus clientes. O lo pagarán caro.

¿Saben cuál es la clave para practicar la tolerancia de manera eficaz?
La EMPATIA. Que no es otra cosa que meterse en los zapatos del otro.


Pero de esta palabra hablamos otro día. Que también tiene su miga.
Saludos,